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PALABRAS REALES

¡Hola! Bienvenido/Bienvenida a mi blog.

Angel de la Tierra. Eres una trabajadora de la luz que ha venido a la Tierra para enseñar acerca del amor.

Escribo desde mi departamento en Lima, Perú. Afuera los contrastes son interesantes. Por mi ventana se puede ver la avenida Sergio Bernales y los hermosos árboles que la visten de verde en todas sus cuadras. En la acera del frente, dos edificios en construcción, camiones con cemento, maquinarias enormes y el ruido permanente de «hombres trabajando» entre las 8 am y 6 p.m. Solo por las mañanas, muy temprano, es posible apreciar el canto de las aves que persisten en alojarse aquí. Y esas pocas horas son un ensueño. También ocurre los domingos y las fiestas de guardar, eso diría mi madre.

Quiero que me conozcas un poco. Ahora tengo 45 años. Me gusta Ser Yo. Con luces y con sombras, me amo por completo. No fue siempre así, en realidad me pasé la mayor parte de mi vida sin poder mirarme en el espejo con amor. Mi necesidad de reconocimiento era tan grande, que no podía dar un paso sin el miedo permanente a equivocarme y que dejaran de quererme. Viví así 42 años. De afuera para adentro. Era realmente extenuante. En 2014 inicié mi proceso de formación como Coach Ontológica Integral y tardé año y medio en certificarme. Muchos compañeros y compañeras de esa promoción lo hicieron en 9 meses. No certificar con ellos fue un punto de quiebre importante en mi vida. Me vi en la necesidad de seguir un proceso de profundización que me obligó a mirarme bien adentro y, desde ese reconocimiento, tomar decisiones fundamentales en mi vida. Como separarme de la que había sido mi pareja por 19 años e irme a vivir sola, por primera vez. También pude reconocer que no soy una madre de catálogo. Mi hijo tenía 13 años cuando me fui de casa en 2015, hoy tiene 16 años. Vive con su otra mamá, ella si es de catálogo. Y bendigo que así sea. 

En enero de 2016 comencé a escribir mi primer libro. Para mayo de ese año, lo tenía terminado. Lo titulé 100 textos tardíos, y escribí el texto número 100 en la comunidad de Vicálvaro, en Madrid. Para julio lo tenía impreso, vendí mi auto para completar la impresión independiente que hicimos con un gran amigo cuya editorial no existe en el mundo de los grandes autores. Fue grandioso recibir el primer ejemplar impreso. Es verdad eso que dicen acerca de tener hijos que no son de carne y hueso. Es un libro hermoso, te invito a que lo leas. Si bien han ocurrido muchas cosas entre enero de 2016 y ahora, todavía podrás encontrar mi esencia en medio de esas letras.

Pospuse darle vida a este blog por miedo. Irónicamente, sentía miedo de no tener nada interesante que decir. Finalmente, estos espacios se supone que deben ser atractivos y yo no me sentía muy atractiva que digamos. Sin embargo, ocurrió algo este año (2018). Hace un mes, en medio de un pequeño taller en el que participé, vino a mí el recuerdo de mi propósito de vida: Ser contribución para el mundo a través del amor y servicio incondicionales. Es decir, ser aquello para lo cual vine a este planeta llamado Tierra. Así que dejé a un lado el miedo al ridículo y decidí hacerme a la tarea de ser contribución. Y aquí estoy, escribiendo mi primer post de un blog en el que solo quiero compartir contigo lo que vengo aprendiendo acerca de la vida. Y sería hermoso que tú quieras compartir conmigo tus aprendizajes también.

A mis coachees siempre les digo que no tomen mis palabras como verdades, después de todo son mías y yo no soy dueña de ninguna verdad, más que la mía. Lo mismo te digo a ti ahora que lees esto: Lo que escribo proviene de mi experiencia y de la manera como yo la interpreto, así que no tienes que creer todo lo que digo. Lo que sí me propongo entregarte aquí son Palabras Reales. Palabras que nacen de mi corazón, de mis entrañas, de mi cerebro y, muy probablemente, del alma que me está esperando al otro lado de esta vida. Y por eso te agradezco el doble que estés aquí, acompañándome en este propósito de ser una Trabajadora de la luz en el camino para aprender a ser feliz. Desde ya considero grata tu compañía. Nos vemos en ese camino.//