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SOY ABUNDANCIA

Notas al paso de algo que creo.

Ella cree que con los años necesita más filtros en las fotos y retoques con complejas aplicaciones para celular. Aún no se da cuenta que es hermosa tal y como es.

Él piensa que ninguna mujer lo amará porque no es lo suficientemente guapo o fitness y porque su billetera no tiene dinero. Todavía no está listo para ver su belleza más allá de todas esas cosas.

Nos pasamos la vida creyendo todas esas mentiras y otras aún peores. Las creemos porque las vemos reflejadas en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los anuncios luminosos que pululan las calles, en la publicidad que nos dice cómo vernos, cuándo vernos y por qué vernos. 

Ya he hablado antes de esto, pero ahora quiero profundizar un poco más. No sé, creo que es por ser el primer día de este 2019. El tema es que si nos detenemos a mirar un momento, si paramos, ponemos freno de mano y levantamos la mirada, veremos cómo todo está hecho para que compremos algo «que nos haga mejores». Y bueno, sí, ¡compramos! Comprar no tiene nada de malo. Hacerlo por los motivos equivocados es el tema. Si compro para llenar vacíos, jamás me alcanzará el dinero o las cosas que compre. 

Hoy llevé a mi novia a ver el atardecer en la Costa Verde de Lima, Perú. Mientras le tomaba algunas fotos buscando el mejor fondo y el más perfecto ángulo, pensaba que todo eso era gratis. Claro, llegamos ahí en nuestro carro y usé mi celular de penúltima generación (no le encuentro sentido a los de la última) para tomar las fotos. Sin embargo, el hermoso paisaje, el cielo tornándose naranja, el sol bajando cauteloso y escapando del montón de nubes grises que lo escondieron por horas para, finalmente, aparecer triunfante y mostrarnos su belleza incomprable (iba a escribir «incomparable», pero me quedé con ese error sin corrección), a la par del sonido del mar, las piedras chocando unas con otras por el vaivén de las olas, las aves trinando a su paso por sobre nuestras cabezas y las voces de los transeúntes maravillados ante el espectáculo… todo, todo, todo eso fue GRATIS. El disfrute llegó sin pedir la cuenta o firmar un voucher



Señoras y señores, lo descrito tiene un nombre: ABUNDANCIA
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Y existe porque sí. Porque forma parte de nosotros y eso es lo que también somos. Solo que nos dedicamos años de años a perfeccionarnos en el triste arte de olvidarlo. Se nos olvida que estamos completos, que somos perfectos y que provenimos de la Divinidad. De tanto creer que estamos separados de Dios, terminamos por esperar que una sotana nos otorgue su bendición. Cuando la verdad es que somos bendecidos siempre y estamos unidos por defecto (o por default, como dirían los gringos). Y en el ejercicio cotidiano de olvidar lo importante, pensamos que un filtro para fotos o un cuerpo o el dinero nos hará por fin felices. Pero eso no ha sido así jamás y jamás lo será. ¡No lo sabré yo!

Por eso me dejo las canas, no uso maquillaje y cuando me dan ganas de ser controversial, me pongo corbata y salgo a la calle. ¿Sabes? Se que tú me lees (o ves mis videos) sin importar cómo me veo. Y cada vez que alguien me lo hace saber, esa es una pequeña victoria para mí. Porque yo no soy mis canas, mi falta de maquillaje o mi corbata. Tampoco soy la que se maquillaba, usaba tacos y vestido. Yo Soy. Solo eso. Así de completa y perfecta. Así como eres tú. Así como lo es ella y también él. Todos Somos. Y te puedo asegurar que con eso basta y sobra. Salgamos a la vida a disfrutar de ella, que la cuenta para hacerlo ya ha sido pagada mucho antes de que eligiéramos venir a este planeta llamado Tierra.


¿Te hace sentido?//